Acondicionamiento acuático para la reeducación postural y la mejora funcional

con No hay comentarios

Actualmente hay muchos factores que pueden influir en la postura de una persona, desde problemas estructurales como la escoliosis, al mantenimiento de posturas incorrectas al trabajar, al sentarse, al realizar actividades del día a día, por tener un tono muscular desequilibrado o por cansancio físico, mental o emocional o… otras tantas posibles razones que hacen que nuestro cuerpo adapte malas posiciones de una forma habitual.

Podríamos hablar de síndromes cruzados, de desequilibrio entre la musculatura tónica y fásica, de problemas estructurales, pero no somos los profesionales apropiados para diagnosticar. Un entrenador de natación, un instructor o un monitor, aun teniendo formación académica de alto rango, no es médico especialista ni fisioterapeuta para poder dar un diagnóstico de la afectación de tales problemáticas y sus posibles causas. Sin embargo, sí podemos ofrecer un complemento a su terapia o rehabilitación para la mejora postural y funcional de la persona. Tales recomendaciones suelen ser: la natación, el Pilates, la gimnasia suave y una lista de qué y qué no hacer en el día a día. Todas esas actividades son programas de ejercicios con el objetivo, entre otros, de mejorar la postura a través de: estirar y fortalecer los músculos, mejorar y proteger la movilidad articular, y proteger la columna vertebral construyendo un núcleo o core más fuerte, además de crear una mayor y mejor consciencia postural. Desarrollando la fuerza y la flexibilidad con fluidez, trabajando la máxima movilidad articular de todas las articulaciones y aprendiendo a mover el cuerpo como un todo integrado y mejorando el conocimiento de la postura y del cuerpo.

Podríamos poner como ejemplo los principios de Pilates: Concentración y control, fluidez, precisión y alineación, “Power House” o el concepto “Core”, la respiración y la coordinación. A lo que deberíamos añadir la especificidad y funcionalidad de cada movimiento (entrenamiento funcional); la eficacia y eficiencia del movimiento (resistencia y relajación), el aumento de patrones de movimiento y la seguridad de los mismos para poder hablar de un entrenamiento global, integral, individualizado y funcional a las necesidades de cada una de las personas.

Siguiendo la definición de Meek[1] (1996) podemos decir que “el entrenamiento tiene que ser considerado como un “único” que afecta o que se aplica a la persona considerada como un todo: física, mental, intelectual, etc. Considerando que el cuerpo funciona como algo inseparable. Cada órgano, aparato y sistema están correlacionados entre sí, de ahí la importancia de prestar atención al desarrollo de la circulación, respiración, endocrino, nutricional y de movimiento. Considerando la evolución del atleta y el desarrollo de su entrenamiento, este nos llevará a otros principios del entrenamiento.

Y es que mejorar un gesto deportivo o una acción de la vida diaria no depende exclusivamente de la mejora analítica de los músculos que participan, sino de la funcionalidad y eficiencia de la cadena cinética en su total expresión (Busquet, 2009)[2].

De todo ello podríamos llegar a unos principios básicos del cuerpo humano y del movimiento en el ser humano:

  1. Todos los humanos, aun teniendo diferentes estructuras anatómicas, tenemos (salvo patología) las mismas funciones anatómicas y biomecánicas.
  2. El movimiento en masa es una característica de la actividad motora normal y se halla en consonancia con el axioma de Beevor, de que el cerebro nada sabe de acción muscular individual, sino solo de movimiento.
  3. Ningún músculo actúa solo: la diferenciación entre músculos primarios, secundarios, asistentes, sinérgicos y estabilizadores es un modo universalmente aceptado que ratifica tal consideración.
  4. Como cadena muscular se entiende el conjunto de músculos que sinérgicamente cumplen una acción específica. Podríamos decir que una cadena muscular o cinética es la expresión de la coordinación neuro-motriz organizada en función de un objetivo.

El concepto de cadena muscular es funcional, no anatómico ni biomecánico, su descripción y análisis permite aproximarse al estudio y comprensión del complejo funcionamiento del Sistema Neuro-Músculo-Esquelético pero depende mucho de la interpretación del observante. De hecho, existen varias visiones de cadenas musculares diferentes:

  • Según RPG y SGA (Souchard et col.) existen ocho cadenas musculares con predominio de función tónica, compuesta cada una de ellas por varios músculos con múltiples planos de acción. Las cadenas se combinan entre sí para satisfacer el control postural.
  • Según Carrilero (1999), existen cinco cadenas musculares, según se sitúen sobre un eje vertical u horizontal (las tres primeras sobre el eje vertical y las dos últimas sobre el eje horizontal): la cadena posteromediana, la anteromediana, la posteroanterior – anteroposterior, la posterolateral y la anterolateral.
  • Según Busquet (2002), las Cadenas Fisiológicas representan los circuitos anatómicos que administran la estática, la dinámica y las compensaciones. Y podemos diferenciar entre las cadenas dinámicas o musculares y las estáticas o conjuntivas.

Y podríamos añadir varios ejemplos más que corroborarían la idea básica que los músculos trabajan en sinergia para realizar cualquiera de los movimientos de nuestra vida diaria.

Este es el contexto en el que se ha definido la aptitud funcional: la capacidad física para realizar actividades de la vida diaria de una manera segura e independiente con la menor fatiga posible mejorando el control de cada uno de los movimientos integrados, multiarticulares y multiplanares de la vida diaria, mejorando la estabilización de todo el cuerpo y cada una de sus partes para mejorar el control postural y motor de tales movimientos; el control y estabilización de la aceleración y desaceleración de cada uno de los movimientos mejorando la fuerza «Core» y de la eficiencia neuromuscular; y, sobre todo, trasfiriendo estos ejercicios a las actividades diarias y actividades deportivas diarias.

Pero todo ello tiene un pasado, un origen y uno de los que podríamos considerar padres de este enfoque (aunque no el único) es el Dr. Herman Kabat, médico y neurofisiólogo que en los años 40 desarrolló un sistema de facilitación propioceptiva basado en las obras de la Hermana Elisabeth Kenney, una enfermera australiana que trató a pacientes de poliomielitis con actividades específicas de estiramiento y fortalecimiento. Tal tratamiento empírico fue una influencia temprana en Kabat, pero carecía del fundamento de la racionalidad neurofisiológica que el Dr. Kabat le otorgaría. De hecho, él integró la técnica manual de la Hermana Kenney con el descubrimiento de Sherrington de la inducción sucesiva, la inervación recíproca y la inhibición, y el fenómeno de la irradiación. Para desarrollar un enfoque práctico de tratamiento que permitiera a los clínicos analizar y evaluar el movimiento de un paciente y, al mismo tiempo, facilitar estrategias más eficientes de movimiento funcional.

Los patrones de movimiento para la facilitación neuromuscular propioceptiva (PNF) son patrones de movimiento en masa, multiarticulares y multiplanares, de carácter espiral y diagonal, símiles a los movimientos que emplean en el deporte y en actividades de trabajo. Además, ese carácter espiral y diagonal está en consonancia con las características espirales y rotativas de las articulaciones, con sus respectivas estructuras ligamentosas y concuerda con la alineación topográfica de las inserciones musculares y con las características estructurales de cada músculo en particular.

La facilitación neuromuscular propioceptiva (PNF) o Método Kabat es un conjunto de técnicas que promueven y aceleran las respuestas de los mecanismos neuromusculares a través de la estimulación propioceptiva de todos los receptores del cuerpo siguiendo un principio base: “Todos los seres humanos, incluyendo las personas con discapacidad tienen un potencial de movimiento que aún no han utilizado.”

Los patrones de movimiento en espiral y diagonal del PNF de Kabat fueron modificados y exportados a Bad Ragaz, Suiza, donde se transformaron en una técnica de especialidad acuática conocida hoy como Ring Method Bad Ragaz. Con esta técnica, los usuarios son “entrenados” para realizar movimientos espirales y diagonales mientras que un terapeuta proporciona una resistencia externa fija. Los patrones se realizan horizontalmente, haciendo uso del concepto de “tratamiento flotante» y consta de un total de 23 patrones tridimensionales de brazos, tronco y piernas, que se limitan al nivel de función de cada segmento; dirigido a una tarea concreta y/o objetivo orientado.

Otra técnica acuática interesante para la reeducación postural es el método Halliwick (McMillan, 1950), un método de natación que nace para personas en situación de discapacidad con alteraciones neurológicas o del control motor. Y cuyo sistema sigue una secuencia de aprendizaje sensorio-motor llamado Programa de los diez puntos:

1. Ajuste mental.

2. Control de Rotación Sagital.

3. Control de Rotación Transversal.

4. Control de Rotación Longitudinal.

5. Control de rotación combinado.

6. Inversión mental.

7. Balance estático.

8. Desplazamiento por turbulencia.

9. Progresión Simple.

10. Movimiento Básico de Halliwick.

Siguiendo esta última línea, Johan Lambeck (discípulo de James McMillan) fue el cofundador de la Fundación Halliwick, la Asociación Internacional Halliwick y la Asociación IATF (Red Internacional de Terapia Acuática), quien potenció el Método Halliwick a través de una nueva Terapia Específica en el Agua (WST) que se centra en objetivos de: función, estructura, actividad y participación para lograr un aumento en la calidad de vida.

Saliendo de la parte más terapéutica, pero sin dejarla de lado, y acercándose al mundo del Fitness Acuático, podríamos hablar de Lynette Jamison y David Ogden, quienes en 1993 coescribieron “Aquatic Therapy Using PNF Patterns”, el primer libro publicado sobre el uso de patrones de PNF en el medio acuático creando un sistema de entrenamiento que se puede realizar en cualquier temperatura del agua. No siendo necesario un spa o piscina terapéutica con altas temperaturas como en los casos anteriores. Y, a diferencia del resto de métodos, el terapeuta/instructor normalmente se basa en fuerzas externas (como guantes de resistencia o una mancuerna de resistencia acuática) para proporcionar una fuerza de arrastre que dificulte el movimiento.

Gracias a esta resistencia es más sencillo tener una comprensión completa del control del movimiento y del espacio, por su velocidad ralentizada y el aumento de las sensaciones del movimiento, facilitando tomar consciencia del propio cuerpo y relacionándote con tu core de una manera mucho más profunda. Además, reducir la velocidad del movimiento, permite al usuario mejorar su patrón motor y al terapeuta/instructor un mejor período de tiempo para notar patrones de movimiento defectuosos. Por todo lo expuesto podemos concluir y/o recomendar que en las sesiones de acondicionamiento acuático para la mejora de la postura y de la función del cuerpo humana, todos los movimientos deberían estar basados en los patrones dinámicos multiarticulares y multiplanares que necesita gran parte de las AVD y las AVDD, utilizando cadenas cinéticas e intentando evitar el uso/abuso de movimientos aislados.

Para mejorar la comprensión de tales movimientos recomendamos la profundización en los conceptos del Dr. Kabat, de los patrones de movimiento propios del PNF y de su adaptación acuática (Jameson & Odgen, 1993) y con ello adaptar los movimientos tanto de la natación como del Fitness Acuático que puedan ser útiles para tal propósito.

El éxito del programa y de la mejora de nuestros usuarios estarán supeditados a la función sinérgica neuromuscular, a la mejora de la capacidad de estabilización del cuerpo, del equilibrio, de la propiocepción, del control de la fuerza y de la movilidad articular. Y para ellos hay dos conceptos que siempre deben prevalecer a la hora de entrenar: la seguridad y la progresión. No se trata de que los alumnos hagan el “más difícil todavía” sino el “más adecuado todavía”. Para ello el usuario se debe implicar no sólo en la realización del movimiento sino en su correcta ejecución, en el control de su postura y en la comprensión del objetivo de tal ejercicio. Al mismo tiempo, la interiorización y el análisis del movimiento aumentará la comprensión de la intencionalidad del ejercicio y, por tanto, la implicación del alumno; convirtiéndose en un ciclo virtuoso que beneficiará al usuario ayudándolo a sentirse más seguro de si mismo, con mayor y mejor capacidad de movimiento y con una mejor propiocepción de la postura y el movimiento.

 

Autoría: Javier Bergas del Rio.

 

[1] Meek, G.A. (1996) “The Teacher Concerns Questionnaire with Preservice Physical Educators in Great Britain: Being Concerned with Concerns.” Journal of Teaching in Physical Education: JTPE 16 (1): 20–29.

[2] Citado en: Carpintero, C.J. (2017) “Origen y desarrollo del concepto de cadenas musculares en fisioterapia” Tesis doctoral depositada en la Universidad Complutense de Madrid.

Dejar un comentario