Miguel Ángel Tajuelo, un ejemplo de perseverancia

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«Nada que sea fácil nos ayuda a crecer», dijo Michael Phelps. Esto es lo que ha motivado la trayectoria profesional de Miguel Ángel Tajuelo, el nadador jienense cuatro veces olímpico que se rige por la disciplina, el esfuerzo y la perseverancia. Todo un modelo a seguir.

Miguel Ángel Tajuelo durante los Juegos Olímpicos de Tokio 2020

La pasión por la natación le viene desde pequeño. La discapacidad física que padece, la artrogriposis múltiple congénita -que produce la limitación del movimiento de las articulaciones en varias extremidades-, no le ha impedido perseguir su sueño. «El agua es un medio en el que podía estar con cierto grado de ingravidez, sin necesidad de utilizar muletas, silla de ruedas u otros elementos ortopédicos», declara.

Su competitividad le ayudó a hacerse un hueco, durante la temporada de 2006, en su primer campeonato de Andalucía. De entrenar entre 2 a 3 días por semana, alcanzó rápidamente las 9 sesiones de lunes a sábado y con doble sesión por la mañana y por la tarde. Entonces, en 2008, consiguió clasificarse para sus primeros Juegos Olímpicos en Pekín.

Miguel Ángel Tajuelo, el nadador con 22 medallas internacionales y nacionales

El deportista andaluz cuatro veces olímpico

«Hubo nervios, miedo, alegría, satisfacción por el trabajo que había realizado con mi entrenadora, Esperanza Jaqueti, un poco de incredulidad… Muchas emociones y todas muy positivas», expresa. Todavía se sorprende de la impresión que le causó la ceremonia de inauguración y lo lleno que estaba el estadio olímpico: «No pensaba que los Juegos Paralímpicos tuvieran tantos seguidores. Aquello era una fiesta del deporte».

Sin embargo, estos fueron solo el inicio para los siguientes: Londres 2012, Río de Janeiro 2016 y Tokio 2020. La capital japonesa le supuso un buen reto dada la pandemia del COVID-19: «El fin de semana anterior al confinamiento hice la marca mínima, con la que conseguí clasificarme. Al fin de semana siguiente nos confinaron en casa, y las federaciones y comités paralímpicos españoles nos comunicaron que teníamos que volver a realizarla. Todo el trabajo de años anteriores había que repetirlo. Y fue duro».

Ese verano de 2020, Miguel Ángel volvió a la piscina después de 87 días. Y en el campeonato de Oviedo en España consiguió por segunda vez la marca mínima que lo clasificaría para Tokio 2020. Además, «quedé finalista en las tres pruebas en las que participé: séptimo en 200 metros libre, octavo en 50 metros espalda y octavo en 50 metros libre».

No obstante, el hito que más destaca de su carrera profesional es el Mundial de Montreal en 2013: «Conseguí un total de 5 medallas de plata. Logré subir a lo más alto del podio y el mayor número de veces. Ha sido el mejor campeonato de toda mi trayectoria deportiva», confiesa orgulloso.

Tajuelo durante una competición en Glasgow

Un nadador polifacético

En abril anunció que se retiraba de la natación internacional. Aún así, Tajuelo sigue muy vinculado al mundo acuático: quiere continuar participando en campeonatos de España, entrenar varios días a la semana y sumar puntos a su club. Ahora, ha comenzado a practicar un nuevo deporte, la boccia. Sus cualidades principales son la estrategia, la puntería y la precisión. Similar a la petanca, la boccia se juega en silla de ruedas, en un pabellón tanto en pista sintética como en parqué y con bolas blancas recubiertas de un material parecido al cuero. Y no descarta estar en otros Juegos como jugador profesional de la boccia: «Es un sueño poder estar allí de nuevo explotando otras cualidades físicas y mentales, como la precisión y la estrategia», explica.

Además, compagina todo esto con formaciones y cursos. Con títulos como el de entrenador superior de natación y especialista en actividades acuáticas, declara que «es algo que me tiene muy motivado. Encuentro gratificante poder aplicar lo que sé a futuros nadadores, a futuras promesas, a personas con discapacidad… Estoy teniendo la oportunidad de aprender mucho».

Miguel Ángel Tajuelo es un ejemplo a seguir de lo que la confianza, la imaginación y la perseverancia traen consigo. Su espíritu de superación es un modelo para las siguientes generaciones: «Les diría que confíen en sí mismos y en sus habilidades. Que sueñen despiertos y dejen volar su imaginación». Para él, «la disciplina, el esfuerzo y la insistencia son las claves del éxito».

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